Que la ARMONÍA llene tu corazón y los días y las noches de tu existencia estén llenos de la LUZ.


Donde la mano de la vida te ha puesto has de estar para dar testimonio y llevar el agua de la calma y el conocimiento a aquellos corazones que anden a tu paso y sientan tus latidos.


Sé tu la calma para aquellos que se alteren.
La esperanza para aquellos que desesperen.
El remando de paz para aquellos que estén intranquilos.

Las manos de los que estén mancos y los pies de los que están cojos. La boca de los mudos y los ojos de los ciegos.
Así somos en uno y lo que tu hagas yo haré y aquello que dejes de hacer haré por otros.