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Un día cuando los almendros se llenan de flores
y los lirios del campo se visten de belleza, iba caminando por el sendero que
sube del Jordán y las aguas dibujaban Paz, y el cielo era PAZ. Era ya casi el
atardecer y los pajarillos empezaban a acurrucarse entre las hojas de las
palmeras y por entre los olivos aún se filtraban los rayos del sol. Al subir una
loma vi como un grupo de caminantes estaban sentados debajo de una higuera vieja
y escuchaban a uno que llamaban “El Nazareno”. Me acerque y dije: “Paz para
vosotros mis hermanos”. Bella es la tarde y más bello aun será el anochecer
cuando el sol se ponga detrás de las montañas y lo inunde todo con su aura. Y el
Nazareno me miró fijamente y me dijo: Que la Paz llene tu espíritu hermano. Toma
asiento junto a nosotros y yo haré que tú seas un sol que iluminas los montes y
las laderas de muchos hermanos nuestros, que aún duermen al espíritu.
Aquella voz me cautivo y aquel rostro me parecía tan distinto entre
los otros... O quizás fuera la magnitud que ponía al salir las palabras por su
boca. O tal vez su magnetismo. No podría explicar la fuerza que me hizo sentir y
la que me hizo escuchar todo cuanto dijo aquel atardecer, eterno para mí.
Mirad, que pronta está la siega y los campos están maduros. Mirad
que pronto vendrá la hoz que corte por igual a las flores que a los espinos. No
soñéis con el mañana, antes bien vivid el ahora, porque el tiempo sólo existe en
vuestras mentes, y no seáis como aquellos que se preocupan de los días de la
próxima estación, y se olvidan de aquella que pasa y vivencian en este momento.
Ni seáis como aquellos que viven de la Primavera pasada y se recuerdan en ella
para olvidar el frió de este Invierno que viven. ¿No veis que con este proceder
aumentáis vuestras penurias y olvidáis vuestro camino? Hijos sois todos de la
LUZ, y hermanos de los Ángeles. Más no os dejéis llevar por los hijos de la
ilusión, que siembran a cada instante intrigas y viven para zancadillearse hasta
a sí mismos. Id con la cabeza alta mirando las estrellas por qué en ellas está
vuestro camino.
Y mirad como la tierra limpia el sudor de vuestros pies y a la
mañana el viento peina vuestros cabellos. Ved como vuestra casa son todas las
casas y vuestra senda, todas las sendas. Por que en cada uno de aquellos que
veis, estáis y sois. ¿Por qué entonces pelearos en ellos? ¿Por qué entonces
luchar contra vosotros mismos? ¿Por qué entonces robaros en ellos? Abrid los
ojos y desperezaos porque ha llegado el tiempo y los ríos y los arroyos y las
tormentas están llegando al mar. Nunca volváis la cabeza atrás, antes bien
tenedla fija en la meta y si tropezáis, no perdáis el tiempo en reanudar lo que
ya es pasado, sino tomad el ejemplo para no tropezar más en lo que os resta de
futuro.
Y cuando la Palabra venia a su boca, todo estaba
en silencio, como bebiendo lo que decía. Y las montañas, y los valles y los
caminos y las fuentes le escuchaban, porque no era él quien hablaba, sino era EL
CRISTO quien hablaba en él. Y así seguía diciendo:
Tú me preguntas esto o aquello y tú me dices: maestro bueno, pide
por mí al Padre. Porque tu eres nuestra boca y eres nosotros mismos y nuestros
cuerpos ante EL. Así yo os digo: Mis hermanos, no soy sino una Luz que desea
alumbrar el mundo, una pequeña luz en medio de la noche del mundo y vengo a
vosotros a deciros; "tomad vuestros corazones y unidlos al mío y juntos,
encenderemos una hoguera que despierte a otras hogueras". Soy el más pequeño y
no sé si podré llevar sobre mis hombros la carga que Nuestro Padre Dios común ha
depositado sobre mi. Venid a ayudarme y El hará que despierten vuestros
corazones, y vuestros cuerpos sean Su Altar donde os queméis en sacrificio.
Cuando me veáis sufriendo decid: estoy sufriendo en aquel hermano. Iré y me
confortare en el. Y venid y ayudarme porque en verdad os digo que a vosotros
mismos os ayudáis. Cuando me veáis enfermo decir: estoy enfermo en este mi
hermano, iré y le hablare y orare al cielo para que le vengan fuerzas de
resignación. E id y hacedlo porque en verdad os digo que en él a vosotros mismos
os ayudáis. Cuando me veáis que he tropezado decid: he tropezado en mi hermano y
como me veo desde fuera, voy a ir a decirme que no ocurrirá más y a perdonarme
en el. De verdad os digo mis hermanos, que si así actuáis, EL PADRE y vosotros y
todos somos UNA MISMA COSA. Y vosotros haréis que se cumpla.
Mirad a las hermanas hormigas o a las hermanas abejas, ellas no son
de la Tierra y fueron traídas aquí por los hermanos de la Llama para sembrar
ejemplos. ¿Y que ha dado la fuerza sino termitas y avispas? Mirad al hermano
trigo que nos alimenta. Mirad su dorada madurez y su espiritualidad. También fue
traído a la Tierra y la Tierra lo cogio, pero nació el maíz y el centeno y la
cebada. Vosotros sois la semilla de la LUZ que Nuestro Padre Dios común, sembró
en los campos de la vida. Mas la vida dio muchas copias y alumbro con falsas
luces y llenó los campos de falsas flores. Más así como llegara el día en que
las avispas sean abejas y el centeno trigo, también llegaran los días en que
cada hombre sea Dios en Hombre.
Esta es vuestra tarea: El llamar a cada oveja a su redil, porque de
verdad os digo que el cielo las selecciona y manda a cada una a una morada del
Padre donde mejor pueden encender y mirarse a si misma. Sed humildes como los
espinos que nacen en los lugares más pobres y desolados, para no reflejarse en
los espejos del agua. Y aún cuando caen las lluvias se visten un poco de verdor
para confundirse con el terreno donde nacieron. Porque si veis; "la vanidad de
una rosa tan sólo dura el soplo de un día y no ha despertado aún el siguiente y
ya el viento la deshoja". O mirad los lirios como se adornan con todos los rayos
del Arco Iris de la Primavera, para después con tan sólo una helada, en el
amanecer, quemarse en toda su prosperidad. Más muchos hay entre nosotros, que
día a día ven estas cosas pero quieren ser ciegos a ellas y prefieren decir: hoy
voy a tomar lo que la vida me ofrece y ya mañana cambiare mi rumbo. Y no saben
que la vida poco a poco los vuelve más sordos a si mismos y más ciegos a la LUZ.
Y no saben que cada día y cada noche extravían más sus pasos.
Bienamados son aquellos que se olvidan de sí mismos porque en
ellos, la LUZ empieza a florecer y son soles que alumbran a muchos mundos.
Ignorantes son aquellos que se recluyen en sí mismos y sólo son para ellos
porque son como Lunas que hasta la luz le viene prestada. Tibios son aquellos
que se debaten entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal, el egoísmo y
el altruismo. Porque son como la Tierra y viven como ella, tanto de su LUZ
naciente interior, como de la LUZ que le viene del sol. Algún día, esa luz
interior romperá su corteza y será un sol y un sistema solar, mas para ello ha
de olvidarse de si misma. No dejéis que os lleven las apariencias porque todo
cuanto entra por vuestros ojos, son apariencias de las que se visten las cosas
para ser codiciadas. Dejaros llevar mejor por el ojo del espíritu que nunca
engaña y si os dirá siempre lo que es real. No os dejéis llevar nunca por la
apariencia que entra por vuestras vidas en forma de palabras porque muchas son
las lenguas que como espadas hieren y usan para herir. Escuchad vuestra Voz
Interior porque ella siempre está en vosotros y os conforta en los sudores de la
existencia y os dice cual es el camino mas conveniente y no el más agradable.
Oídla pues y veréis a Vuestro Padre Común que mora en vosotros.
Y cuando vengan con violencia, porque sea una ofensa para ellos
vuestra Paz y calma interior, recibidlos con alegría y decidles: mis hermanos
perdonadme porque hemos provocado la ira en vosotros, tomad vuestros cuerpos y
desahogaros en ellos porque aún no sabéis lo que hacéis ni sabéis lo que
hacemos. Llegaran los días en que también vosotros ofrezcáis esos cuerpos y deis
la vida por aquello que ahora nuestra ignorancia nos lo quita. Perdonados
estáis, mas seréis vosotros mismos los que os impongáis rectificar para acallar
vuestras conciencias. Bien valen vuestras vidas un intento para despertaros.
Tomadlas pues.
Desde aquella tarde yo le seguí y fui en El, y morí en El y viví en
El. Desde aquella tarde todo fue distinto y cuando juntos bajábamos hacia el
valle, todo me sonreía. Y los pajarillos parecían hablarme y las flores me
ofrecían su perfume, y hasta los almendros parecían más blancos. Y yo meditaba
para mí adentro:
"Sólo la LUZ puede hablar de esta forma y estas cosas. Sólo el
corazón puede hablar así a otros corazones". Y mientas me decía esto sentía que
todo era PAZ y Quietud y AMOR que salía de mi hacia todo. Aún recuerdo y me
viene como vivido cien veces cien, los momentos mas pequeños que llenaron
aquella primavera. Una tarde íbamos seguidos de mucha gente que se agruparon a
nosotros por las aldeas que pasamos, porque era sábado y muchos salían a pasear.
Y El subió hasta una pequeña cima donde había un claro y allí se sentó. Nosotros
nos sentamos a su alrededor y las gentes también vinieron y se sentaron. Había
así como no menos de doscientos y todos ansiosos esperaban su palabra. Jesús
guardó silencio y cerrando los ojos parecía como si estuviera distante. Después
los abrió y un brillo especial tenía. Se levantó y empezó diciendo:
Habéis dejado por un instante vuestras casas
para venir a oírme. Más sabed que no soy yo Jesús el que os habla, sino es el
Espíritu de verdad quien por mí habla: ES EL CRISTO quien habla. Escuchadle así
como yo le escucho y seguidle así como yo soy el primero en seguirle. Hoy es día
memorable porque habéis dejado algo y venís. Más en verdad os digo, que llegará
el día en que todo lo dejéis y vengáis. Y aún vendrá otro día mayor, en que os
olvidéis plenamente de vosotros mismos y de vuestra identidad, para ser ya por
siempre, la Identidad del Cielo. Entonces seréis el dedo con el que Nuestro
Padre Dios Común mueva al mundo y santifique al mundo. Mirad que nada tengo,
pero nada falta, porque no hay deseo en mí de cosa alguna. Sabed que es el Deseo
el que hace que falte, aunque os sobren cosas. Mirad que es el Egoísmo el que
hace que sufráis, aunque estéis rodeados de riqueza y de belleza y de majestad.
Porque el que tiene tres monedas, lucha por hacerlas cuatro y el que tiene
cuatro lucha, por hacerlas cinco, para llenar las arcas insaciables de su
egoísmo.
¿Y porque se os dice: luchad contra el egoísmo? Porque al ser
egoístas creéis que sois la mente que os guía y os hace luchar con otra mente. Y
sabed, que habéis de llegar al Interior que sois por encima de vuestras mentes
partidistas y portentosas. SOIS UNA SOLA COSA. Por ello, aquellos que
trascienden el egoísmo, se hacen UNO con TODO y comprenden, que no están fuera
de aquellos que los rodean. Aquel que mira en la Nada, mora en Mí. Aquel que se
olvida de si mismo es UNO conmigo y YO y ÉL somos UNA MISMA COSA.
Mirad que todos los credos que el hombre ha hecho, no van sino
dirigidos a este: “Olvídate de ti mismo”. Porque tan solo olvidándose cada uno
de si mismo y dándose cuenta que es TODO; entra en Mí y es “YO MISMO”. Ha de
aquellos que ME BUSCAN hacia fuera. Día a día y existencia a existencia, se
enredan más y más y se alejan de MÍ. Y creyendo encontrarme no encuentran sino
burdas imágenes MÍAS. Y son llevados de acá para allá por Ignorancia.
Yo soy la voz que habla en vosotros. Yo soy vuestra LUZ que ya
reluce. Yo soy la Nada que siempre ha sido. Es soñar el creer que estáis fuera
de Mí y que sois algo distintos a Mí. El día en que yo despierte en vosotros
seréis la UNIDAD. Y por ello yo os digo: YO SOY DIOS, más vosotros no me
comprendéis porque DIOS DUERME AÚN EN VOSOTROS y tomáis por herejía lo que es UN
ESTADO de conciencia al cual todos llegareis. Sabed pues que al tratar de UNIROS
a las cosas vosotros mismos os separáis. Y al luchar por UNIROS a ellas,
vosotros mismos las distanciáis y creáis la lucha y con ello, no sois sino
Ignorantes.
Y otro día nos dijo:
Que el Espíritu os
envuelva en su LUZ y que seáis UNO en ÉL. Que vuestros días y vuestras
noches sean prolongadas en el DAR; porque solo de esta forma, iniciareis el
camino del desapego consciente y llegareis al: “Olvídate de ti mismo”, tan
necesario para llegar a dicha UNIDAD. Yo estoy en vosotros y con vosotros y aún
en todos los más pequeños momentos del día, soy UNO EN VOSOTROS. Y desde
vuestros corazones pido fuerzas para vosotros. No dudéis en llamar y se os
abrirá. No dudéis en pedir y se os DARA. Mas no pidáis nunca para vosotros y
vuestro egoísmo, antes sin hacerlo para aquellos que os rodean y aún mas, para
los más distantes.
Y cuando lleguen los días en que terminéis la vida, yo estaré
a vuestro lado para ayudaros a andar en la VERDAD. Que no exista temor en
vosotros, porque ello solo es producto de vuestra incomprensión. Caminad firmes
y seguros a mi lado., porque estoy en vosotros y soy vosotros y todos los seres
y todos los mundos. Porque ha venido a mí la conciencia de la UNIDAD, como a
vosotros vendrá algún día. Mirad los ciclos como se visten de signos; y cuan
pocos los entienden. Mirad las tierras como se embellecen de signos y cuan pocos
los captan. No seáis vosotros ciegos a ellos y miradlos con el corazón y ellos
os abrirán sus secretos. Ha de aquellos que crean que el conocimiento es algo
que buscan y tienen fuera de Si. Sabed que llegar realmente al conocimiento, es
tener conciencia que se es El Conocimiento. Si camináis hacia la UNIDAD esto es
lo que os aleja de Ella, para por su falta, llegar a ser conscientes de que
siempre habéis sido y seréis esa UNIDAD. Es la mente, entonces el vehículo que
os hace nacer ilusoriamente a la existencia de la Nada para comprender que sois
TODO. Es como decir que el conocedor y lo conocido son UNA MISMA COSA. Mas el
conocedor se conoce en lo conocido y lo conocido es por el conocedor. Acaso no
es la misma Luz, la que permite que la LUZ se vea. Y las tinieblas ¿Qué son sino
la ceguera del corazón?
Y así como en mi ha despertado “La conciencia critica”,
yo a vosotros, os despierto a dicha conciencia para que seáis Cristos Vivos. No
os cerréis vosotros mismos el camino que viene a MI, porque no hay mayor muro ya
para vivirse, que la ignorancia que crean los dogmas y los sitios que se
realizan, sin saber su por que.
Venid en MÍ y YO moraré en vosotros y seré en
vosotros UNA SOLA COSA, y todos seremos UNA SOLA COSA en NUESTRO PADRE DIOS
COMÚN. Vendrán los que duermen y trataran de hacer de Mí un sueño, y lo vestirán
de adornos y de leyendas y me harán altares en un sueño y me adoraran en un
sueño. Para ellos yo no seré sino un impedimento más en su camino para llegar a
la LUZ, porque me adoraran fuera, cuando SOY LA CONCIENCIA en ellos mismos. Me
verán como Jesús mismo no como EL CRISTO que habla Verdad a través de todos
aquellos que me han despertado. Mirad siempre a través de vuestro corazón y
vencer la mirada de vuestros ojos porque os confunden. Mirad si deforman, que
hasta varían las dimensiones de sus objetos en sus perspectivas. Y si no podéis
captar a una forma en todas sus partes a la vez, ¿como podréis captar lo
imperecedero que hay en ellas?, sino transcendiendo la aparente levita que de la
que se cubre. No os engañéis, ni engañéis y cuando abráis la boca, dejad que el
Espíritu de Verdad hable en vosotros, y dejad que sea vuestro corazón su guía.
No he venido a crear otro dogma, ni otra religión que desbanque a las ya
existentes. He venido a abriros los ojos del Espíritu, porque aquellos que ya
los han abierto no necesitan dogmas ni religiones. No he venido a que me adoréis
ni hagáis altares y me ofrezcáis sacrificios, ni me tengáis por Dios. Esto que
veis de Mí con vuestros ojos no soy YO, sino el sostén en esta apariencia de mi
YO. Es una cáscara que en sí es vacía. No levantéis altares a esta cáscara,
antes bien levantar altares vivos en vuestros corazones, a vuestro YO real que
soy Yo mismo en vosotros. No digáis: voy a AMAR, sino descubrir que SOIS EL AMOR
VIVO. No digáis voy a AYUDAR; sino descubrir que sois EL DAR y por tanto aquel
que DA lo que DA y a quien le DA. Y siempre fuisteis ESO. Dios Vivo.
Y vendréis
a Mí y diréis: pero muchos son los que siembran mal en el mundo. Y yo os diré:
pedid en ellos porque en ellos aun sois ignorantes. Ayudadlos porque en ellos os
ayudáis. ¿Acaso no sois la MISMA COSA? Que veis en el criminal sino aquel lejano
pasado cuando vosotros en vuestra ignorancia, aun cometíais crímenes. Y que ve
el criminal en vosotros sino el aún lejano futuro cuando el se transcienda.
Mirad que aquí veis en tiempo lo que no tiene tiempo y en espacio lo que es
indefinido. No vengo a deciros que el camino será de rosas y vuestros pies serán
alados. He venido a deciros que en el sudor y el sacrificio diarios haréis un
camino mil veces más bello, que aquellos que estén cubiertos de flores y de
alas. No he venido a deciros que es fácil el sendero. He venido para que
entendáis que cuando toméis esto o aquello, no sea porque lo tomaron vuestros
abuelos y los abuelos de vuestros abuelos y vuestros padres, sino porque dentro
de vosotros vibréis con ello y sintáis que ese es el camino. No he venido a
imponer nada porque sé, que toda imposición acaba en rito ciego. He venido a
abriros el corazón de la LUZ para que si queréis lo despertéis en vosotros. Bien
sé el daño que han hecho siempre las palabras y no es mi intento, al hablaros,
subyugar vuestra voluntad a la mía. He venido a deciros que TODOS SOMOS UNA
MISMA COSA, que aquello que únicamente nos puede separar es la Ignorancia. He
venido pues a pediros que luchéis contra la Ignorancia. Y luchar contra la
Ignorancia no es ir a una escuela o adquirir una gran cultura. Luchar contra
ella es abriros a la Razón Pura y llenaros de la fragancia del AMOR.¿Acaso
creéis que es sabio aquel que trabaja para separar a hermanos de hermanos?¿Acaso
creéis que es sabio aquel que llena su bolsillo antes que el bolsillo de los
demás? No... Es más ignorante que el humilde pastor que guarda sus ovejas y las
cuida y mima como a él mismo. Y no hay mayor ignorancia, que creer que aquella
religión que le permite que haga esto y le alaba, sea verdadera. No he venido a
criticar a nadie sino a instarles a dejar el sueño y a buscar el horizonte de su
YO REAL. Mirar que es muy fácil decir “Yo creo en Dios o en Ala o en Braman y en
Jehová”, pero para así hacerlo hay que tener el corazón limpio y el alma en reposo y
trascender muchas cosas. No se puede decir: “Señor… Señor…” y a la vez dar
patadas contra ese Señor. Así como perdonéis seréis perdonados, más vivenciareis
aquello que os perdona, porque solo recibiendo en la mejilla que disteis,
comprenderéis vuestro error. Pedir perdón, mas no esperéis que la ley de la vida
os trate mejor que vosotros tratasteis. Que vuestro pedir sea sincero y entonces
haréis todo aquello que os pida la ley de la vida para limpiar vuestro error y
no tendréis en una mano cojido lo robado y la otra abierta pidiendo perdón.
Despréndete primero de todo y tu perdón vendrá con tu acto.
Muchos decís: “Yo
creo en el Padre siempre eterno que mora en los cielos y que con su pensamiento
hizo mi vida y todas las vidas.” Mas yo os digo: no pongáis nombre al UNO porque
no tiene nombre. No adoréis al UNO fuera de vosotros, porque os apartáis de El y
creáis Ignorancia. No lo busquéis fuera de vuestro corazón porque es como el
árbol que busca sus ramas en otro árbol, o como el sol que busca la luz en sus
planetas. Buscaros a vosotros mismos porque es donde lo tenéis mas cerca. Miraos
a vosotros mismos porque es donde mejor se mira. ¿No es Él, que despierta porque
es la conciencia? ¿No es Él, que respira fuera y dentro de vuestro pecho? ¿No es
Él, que oye por vuestros oídos y al oír, no es a ÉL al que se oye en todas las
cosas que también son ÉL MISMO?¿Por qué le hacéis imágenes, si estáis en su
imagen?¿Por qué andáis para buscarle si al andar, el anda con vosotros y el
camino que andáis es él y lo que andáis también es él? No queráis cegaros al
quererlo ver con ojos que solo ven muerte. ¿Cómo van a ver la vida si son
muerte?
Hermanos, venid de la mano conmigo: trascendamos la muerte y
pisemos la vida. Venid en mí y llenemos de pasos los senderos del mundo para que
todos vean lo que son y todos salgan del sueño. Venid a mí y yo os haré caminos
para pies que aún no hallaron el sendero. Ellos son hermanos dormidos. Apiadaros
de ellos, aún no comprenden y por ello, se arropan con la ilusión que una y otra
vez les presenta MAYA. Aún son pequeños en el reino. Pero todos sabemos que
algún día maduraran y serán árboles que llenen de sombra y sabiduría la Ciudad Dorada.
Cayetano Arroyo.
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