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Haced en silencio
Y así habló:
En cierto lugar había un pueblo y en él
habitaban dos hombres. Y uno tenía fama de santidad porque todas las horas
del día y de la noche no pasaban sin que fuera al templo, e inclinándose una
y mil veces, rezaba muchas oraciones y plegarias. Cuando llegaban las grandes
solemnidades él era el primero en entrar al templo, con su mejor traje, y el
último en salir.
Y de todo lo que tenía daba, a lo más, un
diezmo, para acallar su conciencia y presentar bella fachada.
Y había otro hombre que no tenía fama de
santidad porque no pisaba el templo, ni iba a las grandes solemnidades. Y
todos lo miraban con malos ojos y decían: ¿Acaso éste no cree en Dios? Y
levantaban una y otra vez blasfemias contra él y su casa.
Mas os diré algo que nunca él dijo: Todos
los días, cuando amanecía sobre el pueblo, ya estaba él andando por sus
calles para, en su silencio, buscar necesidad. Y cuando andaba por ellas iba
rezando en su corazón por todos sus hermanos del pueblo, para que tuviesen
fuerzas y trascendieran los problemas que les trajera el día. Y en el
silencio del anonimato hacía llegar la caridad a aquéllos que la necesitaban.
Y también en el silencio ayudaba con sus palabras a aquéllos que se las
pedían.
Y aún después iba a su trabajo y se decía:
Echaré varias horas más y con su dinero socorreré a más hermanos. Y los días
de fiesta iré a los pueblos que rodean a este pueblo para calmar la necesidad
en ellos. Y en silencio así lo hacía.
Y Abul Beka dijo:
En verdad os digo que éste último no
necesita ir al templo porque el templo es "él mismo".
Mas el primero, ¡cuántas veces tendrá que
andar el camino de su casa hasta el templo para aliviar los remordimientos y
las intranquilidades de su conciencia!
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Sobre la vejez
Uno de los días que andan agrupados en meses
para buscar al Tiempo, se vistió con su mejor traje y se llenó de optimismo,
e invitó a Abul Beka y a sus hermanos a pasear por el Camino de los Huertos.
Y todo el campo estaba en flor y sembrado de
mariposas.
Y una mujer anciana se le acercó y le dijo:
Hijo de mis entrañas, la fuerza que sale por
tu boca decora mejor nuestras almas que la Naturaleza decora sus días. Dinos
algo sobre la vejez.
Y Él le respondió:
¿Qué es aquello que llamas vejez sino un
vencimiento del cuerpo para dejar libre al espíritu? ¿Sino un intento de
arrastrar los pasos por última vez para hacerlos alas? ¿Sino el último
desperezo de la materia por intentar seguir el ascenso del alado espíritu, y
después quedarse adormecida en la indiferencia y la inercia del Ciclo
Planetario?
Se dijo: "Del polvo vienes y a él irás."
Mas yo os digo: Devolveréis al polvo de la
Tierra el polvo que tomasteis de ella para materializar la forma, mas
vosotros sois Luz y volveréis a la Luz.
Alegraos pues porque la vejez es el umbral
cercano a la puerta dorada de la Vida.
¿Y quién puede hacer morir a un pino cuyas
semillas llenan todo el bosque?
¿Quién puede hacer morir a una mariposa si,
de nuevo, cuando venga la Primavera volverá a nacer en cada uno de los
huevecillos que puso?
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La hermana enfermedad
Y llegó a un lugar donde había muchos
enfermos. Y la fiebre se acostaba entre ellos y comía de sus manos. Y el
dolor era su almohada colectiva.
Y él fue y se sentó en medio de todos ellos,
y tomando paños los ponía sobre sus frentes, y tomando su aliento lo ponía
sobre sus almas. Y así les decía con consuelo:
Benditos sois hermanos porque la Hermana
Enfermedad ha decidido venir hasta vosotros a purificaros. Y sin deciros nada
ha entrado en vuestros cuerpos y se ha enseñoreado de ellos.
¿Acaso no considera el trigo como una
enfermedad la mano que lo corta y lo zarandea y lo gramilla y lo muele? ¿Qué
diría si tuviese boca para hablar?
Mas vosotros, que veis su transformación,
decís: El trigo vale por el pan que hacemos con él. Y él se eleva al hacerse
nuestro alimento.
No seáis ignorantes ni penséis que es
castigo del Cielo todo cuanto os pasa; porque en verdad que nada ocurre bajo
el Cielo que no sea para bien del hombre y su Evolución. Pero también os digo
que no siempre ocurre aquello que deseamos, sino lo que es más conveniente en
nuestro ascender. Que no viene a nosotros lo que planeamos con nuestro
egoísmo y nuestras limitaciones, sino aquello que con el tiempo nos hará ser
Conscientes y mensajeros de la Luz.
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